Acuerdo clave en la lucha contra el calentamiento global

La constante negativa por parte de los grandes medios de comunicación de tratar temas relacionados con el cambio climático ya no es una sorpresa. Como pocos sabrán, hace menos de un mes la ciudad de Kigali en Ruanda fue testigo de  uno de los pasos más importantes en la historia de la lucha contra el cambio climático. Casi 200 países firmaron una enmienda al Protocolo de Montreal del año 1987, mediante la cual se comprometieron a reducir el uso de los hidrofluorocarbonos (HFC) -gases comúnmente utilizados en sistemas de refrigeración, espumas y aerosoles-.

Los HFC tienen un potente efecto invernadero, contribuyendo al calentamiento global entre 100 y 1.000 veces más que las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

El auge de los gases HFC se produce luego del mencionado Protocolo de Montreal. En este acuerdo se pactó la eliminación gradual de los clorofluorocarbonos (CFC) y los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), responsables del agujero en la capa de ozono. Ambos gases fueron reemplazados progresivamente por los HFC, que si bien no afectaban la capa de ozono, tenían un fuerte efecto invernadero.

Una de las razones de la trascendencia de la enmienda reside en que la erradicación de los gases HFC tendría efectos inmediatos en la reducción del calentamiento global. Ello, toda vez que estos gases pertenecen al grupo de los denominados contaminantes climáticos de vida corta, es decir, contaminantes que permanecen en la atmósfera entre cinco y diez años. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el acuerdo firmado en Kigali evitará un aumento global de la temperatura a final de siglo de hasta 0,5 grados centígrados.

Aunque el compromiso para la reducción de los gases HFC fue unánime entre los países firmantes, el compromiso de Kigali siguió el modelo de los anteriores tratados climáticos de establecer distintas obligaciones dependiendo del desarrollo del país.

Así las cosas, se crearon tres grupos diferentes de países; en el primero están los estados desarrollados, quienes deberán reducir la utilización de hidrofluorocarbonos en un 10% para el año 2019, y en un 85% para el año 2036; tomando como base para la medición el periodo comprendido entre 2011 y 2013.

Por otra parte, el segundo grupo está compuesto por países en desarrollo –entre los cuales se encuentra China, Brasil y Argentina-, quienes deberán reducir en un 10% el uso de los HFC para el año 2029, y en un 80% para el año 2045. Sin embargo, para éstos, el periodo que se toma como base para los recortes será el comprendido entre los años 2020 y 2022.

Por último, el tercer grupo de estados –compuesto entre otros por India, Irak, Irán, Paquistán y los países del Golfo- tendrá como periodo base el comprendido entre los años 2024 y el 2026 y el primer recorte del 10% no se les aplicará hasta el 2032, llegando al 85% en 2047.

A pesar de las críticas que recibió la enmienda por las concesiones otorgadas a países como China o India, podemos afirmar que el compromiso alcanzado es uno de los logros más importantes de los últimos años en materia de medio ambiente, ya que a diferencia del Acuerdo de París firmado en el año 2015, los objetivos en cuanto a reducciones se encuentran preestablecidos y no dependen de la voluntariedad de los países firmantes, estableciéndose sanciones en caso de incumplimiento de las obligaciones pactadas.

Diego Agustin Ferrari – Abogado de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.),drdiego Magister en Derecho Penal de la Universidad Austral (U.A.), Especialista en Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales en Derecho Penal y Procesal Penal, Universidad de Castilla la Mancha (U.C.L.M.), Toledo, España

Advertisements