Maldita costumbre

 

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Cuarenta y nueve personas perdieron la vida en el motín que se desató en el Penal de Topo Chico, ubicado en Monterrey, una de las principales ciudades de los Estados Unidos Mexicanos. Tristemente nos hemos acostumbrado a hechos aterradores como éste.

Tal vez sea porque en las últimas décadas América Latina fue escenario de un sinfín de sangrientos motines[i] que en conjunto se llevaron la vida de miles de internos.

Quizá por ello, aquellas muertes son fácilmente olvidadas por los estamos del otro lado del muro.

La amnesia no sólo muestra una indiferencia ante la muerte del extraño o enemigo social; también deja al descubierto el estado de desprotección y abandono en el cual se encuentra la población carcelaria.

El olvido, sumado al frívolo impacto social que tienen los hechos aberrantes cometidos dentro de una prisión, incentiva la reproducción de los mismos a lo largo de todo el continente. Justamente, las organizaciones criminales –apoyadas en muchos casos por los propios carceleros- se valen del manto de silencio que rodea la prisión para instaurar un verdadero régimen de terror que impunemente perpetra vejaciones, abusos, extorsiones y torturas. Si a ésta situación sumamos las desdichas que inevitablemente trae cualquier encierro, tenemos como resultado el caldo de cultivo ideal para el surgimiento de los más sangrientos motines.

 

 

 

[i] Entre los más espeluznantes podemos mencionar los motines que estallaron en tres establecimientos penitenciarios de la ciudad de Lima en el año 1986; la masacre de Sierra Chica del año 1996 en Argentina; los trágicos motines que se desataron en Brasil en el año 1992 y más recientemente en el 2006; las tres feroces revueltas que vivió la comunidad carcelaria venezolana en los años 1992, 1994 y 2013, entre muchas otras trágicas insurrecciones carcelarias.

 

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Diego Agustin Ferrari – Abogado de la Universidad de Buenos Aires (U.B.A.), Magister en Derecho Penal de la Universidad Austral (U.A.), Especialista en Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales en Derecho Penal y Procesal Penal, Universidad de Castilla la Mancha (U.C.L.M.), Toledo, España.

Revista Kultur, edição digital, 02/2016

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